Trabajando la lengua desde una perspectiva dialéctica
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Tras años de vivencias, experiencias e investigaciones en torno a la didáctica de la lengua, en 2014 comenzamos a trabajar de otra manera. Constituimos el Seminario de Ilusionistas Sociales. Aquel año, nos juntamos con UNILCO-espacio nómada. También nos unimos al Colectivo de Ilusionistas Sociales. De esta manera, creamos un grupo de investigación y formación.
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Tras años de vivencias, experiencias e investigaciones en torno a la didáctica de la lengua, en 2014 comenzamos a trabajar de otra manera. Constituimos el Seminario de Ilusionistas Sociales. Aquel año, nos juntamos con UNILCO-espacio nómada. También nos unimos al Colectivo de Ilusionistas Sociales. De esta manera, creamos un grupo de investigación y formación.
No obstante, hasta ahora no hemos sido capaces de hacer un borrador. Tampoco hemos podido entrelazar los diversos hilos y poner en papel eso que estábamos haciendo en didáctica de las lenguas. En este trabajo, hemos tenido a nuestro lado a algunas de las autoras y los autores de este libro. Algunos de estos autores han estado junto a nosotros desde hace años. Hemos conocido a otros cuando comenzamos a trabajar en este libro.
Pasar de la dimensión estructural a la dimensión dialéctica puede ayudar a incorporar los conocimientos que se generan a lo largo de los procesos sociales de aprendizaje. De manera que estos conocimientos puedan irse complejizando de forma situada. Es una perspectiva que puede facilitar el desarrollo de la conciencia comunicativa crítica y social. Así mismo. puede facilitar el desarrollo de la conciencia crítica de diversidad comunicativa y, sobre todo, la construcción colectiva de una sociedad convivencial, tal y como propuso Ivan Illich.
Para que las niñas y los niños construyan colectivamente, hay que comenzar por la eliminación de los criterios apriorísticos de evaluación. Trabajar de otra manera. Así podrán desarrollar su creatividad, profundizar sus aprendizajes, y ayudarse mutuamente y de forma autónoma e interdependiente. Habría que pasar de trabajar por/para el alumnado a trabajar con/desde las niñas y los niños con quienes nos encontramos en el aula. Y trabajar también junto con gente que forma parte de la comunidad tanto escolar como del entorno social y natural). Si no hay que ir deprisa, se pueden incorporar ideas nuevas. Sin prisas podemos abrirnos a lo inesperado e ir satisfaciendo de forma diversa las necesidades que van surgiendo. Y, en general, enriquecer los procesos de aprendizaje.
Así es como hemos ido construyendo este libro. Hemos comenzando con algunas inquietudes. Y hemos continuado con experiencias, vivencias y reflexiones que nos han llevado a plantear que en el ámbito de la adquisición y el aprendizaje de lenguas llevamos años chocando contra el mismo muro, una frontera que tratamos de saltar por medio de sofisticadas herramientas didácticas pero que sólo nos lleva, una y otra vez, a la homogeneización y la estandarización de formas comunicativas.
Este libro comenzó con el cierre de la tesis doctoral sobre evaluación de la competencia comunicativa que tuve que defender con muchos dilemas en 2015. Ha ido creciendo mediante debates, muchos debates, con Javier. Él me contaba, desde diferentes maneras, que no hay muro. El muro somos nosotros, los docentes, que no queremos soltar la perspectiva estructuralista. esta perspectiva está escondida bajo términos que se nos incrustaron en la cabeza, como el socioconstructivismo, el aprendizaje colaborativo y la corregulación de los aprendizajes. El único muro es el que separa la Escuela de nuestro entorno social y natural, donde todos estos aprendizajes son mucho más fluidos y toman forma de construcciones y deconstrucciones colectivas, mestizajes, encuentros y formas de compartir la vida viviendo.
En este libro hemos querido traer textos diversos que nos ayuden desde el disenso a un debate hacia una perspectiva dialéctica para trabajar la lengua en su complejidad. La idea es partir del desempoderamiento lingüístico e inspirarse en las culturas populares. Comenzamos con las palabras de Agustín García Calvo, que nos acompaña siempre en nuestro caminar, para plantear que la lengua no es de nadie porque es común. La lengua refleja su mayor complejidad en la oralidad, donde nadie manda sobre «lo correcto». En esta sociedad occidental en la que se está tratando de imponer la primacía de la escrituralidad en la vida cotidiana a través de las tecnologías de control social, es urgente reivindicar la oralidad. Hay que trabajar y disfrutar la oralidad en todo su colorido.
En el ambular por el libro, nos vamos encontrando con diferentes posiciones teóricas y reflexivas en torno a la lengua. Entre ellas, la importancia del juego (también los juegos del lenguaje) en las mediaciones sociales. También las hipocresías y los ocultamientos de la escuela en sus muy diversas formas de segregación. Hemos querido también dar unas pequeñas pinceladas sobre la adquisición de la lectoescritura. El objetivo es no caer en la visión clerical ni en la visión que ha querido imponer la Ilustración desde el racionalismo de la Ciencia. Y como una manera de superar el tan manido enfoque de las tipologías textuales, que en muchos casos es una forma más de adoctrinamiento comunicativo, traemos el ejemplo de cómo construir historias orales con niñas y niños.
Nomadeando, entramos en algunas experiencias que pensamos que nos pueden ayudar a comprender que hay muchas formas de entender la escuela y su interrelación con la comunidad. Por una parte, hemos recogido experiencias que parten del análisis de las estructuras de Poder para plantearnos lo que hacemos en la escuela y fuera de ella. Y por otra parte, hemos traído experiencias de escuelas que están en interrelación con el entorno social y natural, no exentas de dificultades. Estas experiencias nos ayudan a plantearnos cómo podemos ir trabajando escuelas centrífugas. El horizonte consiste en que la escolarización debe dejar de ser obligatoria. Si tiene que haber escuela, entonces que sea sólo un lugar más de la comunidad. Que sea descentrada, abierta y compartida.
Para que nadie quede atrapado en el libro, en el epiámbulo abrimos con una obrita de teatro a modo de provocación y debate sobre las madres y la escuela. Así evitamos el ninguneo o la homogeneización que solemos sufrir habitualmente, por ser poco participativas o demasiado participativas. Y terminamos con las palabras de Isabel Escudero sobre su propuesta de pedagogía del revés que no pudo desarrollar porque nos dejó en marzo de 2017.
Volapük / 201 / 462 págs. / 22x15 cm / Rústica / ISBN 978-84-947-5155-4
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